Cómo es empezar una nueva carrera en Inbound Marketing a los 42 años

Cómo es empezar una nueva carrera en Inbound Marketing a los 42 años

22-dic-2017 16:35:18

Cómo es empezar una nueva carrera en Inbound Marketing a los 42 años


Cómo es empezar una nueva carrera en Inbound Marketing a los 42 años

La vida no pertenece a los jóvenes –pertenece a quienes encuentran inspiración. La frase no es mía, la leí en un libro que compre hace poco.

Me hizo pensar porque, bueno, no soy precisamente un colegial. Tengo 42 años. Soy joven, no me mal entiendan, pero se supone que debería tener todo resuelto.

Pero sucede que no. So lo recientemente he comenzado a resolver quién soy, qué quiero y cómo conseguirlo. Y esto me pone en una posición fascinante.

Es fascinante porque interactúo con gente que no sabe lo que yo sé. ¿Y qué es eso?

El Inbound, por supuesto. Tengo la increíble buena suerte de haber descubierto el Inbound en este punto de mi vida.

Me da una ventaja desleal para observar, escuchar, conocer gente brillante, descubrir nuevas perspectivas, probar cosas nuevas, aprender, crecer, ayudar y ponerme en situaciones que no habría apreciado antes.

El Inbound me dio un lugar para usar mis fortalezas y ser yo mismo.

Y lo mejor de todo es que, gracias al Inbound, puedo hacer todo esto en una industria en crecimiento.

Dicen que lo que buscas te está buscando. Creo que es verdad, porque el Inbound definitivamente me encontró.

El Inbound toca a mi puerta

Hace cuatro años, el prestigioso periódico financiero en que trabaja cerró su oficina en Santiago de Chile.

Una parte de mi estaba bastante asustada por no tener trabajo. La otra quería algo más desafiante e interesante. Algo que hiciera sentido.

Casi al mes encontré un aviso en LinkedIn buscando un desarrollador de contenidos. “Creo que me la puedo” pensé, aunque nunca había escuchado el término “marketing de contenidos”.

Mi primer trabajo fue como redactor creativo en una compañía de seguros, así que no debería ser tan difícil (qué equivocado estaba).

Me salté el proceso de postulación, ubiqué al encargado, le pedí probar y obtuve el puesto.

Sucede que este tipo venía llegando de Estados Unidos con un nuevo enfoque llamado Inbound Marketing. Me explicó cómo funcionaba y dónde encajaba el contenido.

Eso fue lo que me atrajo. Hacía sentido. Lo primero que me voló la cabeza: es basado en datos. Me encanta que no haya forma de discutir con los números. Es saludable y ahorra tiempo.

Lo segundo que me voló la cabeza, aún más: alejarse de la basura centrada en la marca y enfocarse en las necesidades y dolores del cliente.

Siempre he odiado la mala publicidad. ¿Hasta cuándo vamos a ver estupideces como “Siente el poder” o “El líder desde 1960” –a todo esto, ¿han notado cuántas marcas son “líderes”?

Me encantó la idea de vender sin manipular, sino ayudando activamente al cliente a lograr sus metas.

Odio que me vendan, pero vaya que me gusta comprar lo que quiero. Es por esto que, en esencia, el Inbound genera valor para todos: el usuario, la agencia y el cliente.

Fue lento el proceso de adoptar un estilo de escritura centrado en el cliente. Un estilo más simple, pero más sustancial en términos de valor.

También fue emocionante probar nuevas técnicas para mejorar la apertura de emails y generar ideas para campañas de referidos. Algunas funcionaron, otras no.

Y a medida que fui aprendiendo la importancia de hablar menos de uno y más sobre lo que importa al cliente, me di cuenta que estaba en el lugar equivocado.

El error

Luego de tres años quería crecer y contribuir más, ser más escuchado y tomar algunas decisiones sobre mi trabajo. Quería profundizar más en el Inbound, y no iba a tener esa oportunidad en aquella organización.

Encontré un puesto de jefe de marketing en una empresa que organiza eventos de tecnología y renuncié.

A los pocos días de mi cuenta que había cometido un error. Las señales de alerta estaban en todas partes.

Durante el proceso de postulación y entrevistas, todos apoyaban la idea del Inbound. Pero me encontré perdiendo cada batalla para transmitir a la gerencia la importancia de “menos marca, más ayuda”.

Todas mis ideas eran rechazadas. Gastábamos cantidades descabelladas en publicidad online. Enviábamos emails de dos páginas. Ni siquiera podía lograr que me autorizaran usar landing pages.

Ahí me di cuenta que algunas personas se mueren de miedo con el inbound.

Después de tener por séptima vez en dos meses la discusión “me contrataste para liderar e implementar Inbound, no para decir que sí a todo”, renuncié. Pero esta vez no tenía un plan.

Comencé a buscar oportunidades de inmediato. Preguntando en mi red, pensando ideas de negocio y, por su puesto, peinando LinkedIn.

Supongo que le debo un gran GRACIAS a LinkedIn, porque cierto día encontré un aviso que decía algo así como “IDS Agency busca profesionales Inbound para equipo en crecimiento”.

Cumplía todos los criterios de la descripción y había oportunidades de crecimiento. Pero la sorpresa llegó en la segunda entrevista.

La sorpresa

Sucede que había conocido a los socios de IDS Agency, Ranya Barakat e Ismail Aly, en un evento de usuarios de HubSpot en Santiago un año antes. Ví el objetivo estratégico de lo que estaban haciendo y recuerdo haber pensado, “cuánto saben de inbound”.

Llegó febrero de 2017 y, déjeme decir, nunca he estado en una entrevista de trabajo tan rara –en el mejor sentido de la palabra. Estábamos exactamente en la misma frecuencia.

Nunca he crecido tanto como este año. Ha sido una mezcla condensada de curso intensivo de negocios y seminario de desarrollo personal.

Lo que me inspira del Inbound es que se alinea con mis valores personales. Ahora estoy en lugar correcto, trabajando con las personas correctas, y lo estoy disfrutando a rabiar –por primera vez en mi vida.

Hago venta. Lidero el equipo de contenido. Hablamos de estrategia. Puedo opinar. Soy creativo. Puedo pensar en el negocio. Conecto puntos dentro y fuera de mi que antes no veía.

Y todo porque el Inbound cambia un aspecto pequeño, pero clave, en el marketing: el foco en el cliente.

Caí de pie en la mejor empresa en Chile para mi en este punto en el tiempo y el espacio.

Ranya e Izzy llegaron a Chile desde Egipto sin nada y empezaron su negocio desde cero. Ahora tenemos 14 clientes y vamos creciendo – así que nadie puede decirme que el inbound no funciona.

Y vaya que funciona. Es por eso que me siento extremadamente agradecido de ser parte de este cambio cuántico en el ecosistema de negocios local.

De vez en cuando hay que lidiar con clientes obtusos, pero por lo general cambian de opinión cuando ven la data y los números.

La vida es mejor cuando estás inspirado

Por todo esto estoy muy agradecido de tener una oportunidad de empezar una nueva carrera en Inbound a los 42. No tengo plan B.

El inbound es mi tabla rasa, la bala mágica que uso para sentarme con fundadores de startups, emprendedores veteranos y gente de negocios de la vieja escuela y preguntarles, “¿cómo puedo ayudar?”.

Por eso creo firmemente que la vida no pertenece a los jóvenes –pertenece a quienes encuentran inspiración.

Las llaves pertenecen a quien encuentra su inspiración y ningún sexo, género o cultura es dueña de la inspiración. Cuando eres creativo dejas atrás a tus competidores, porque eres único y nadie puede hacer las cosas exactamente como tú.

El párrafo de arriba también es del libro que les comenté. No lo escribí, pero resume perfectamente cómo me siento frente a la vida en este momento.

Espero que te inspire a tí para profundizar en el Inbound, sobre todo si estás haciendo tus primeras armas en esta maravillosa y fascinante disciplina.

Y si quieres saber de qué libro hablo, no dudes contactarme.

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Renzo Dasso R
Renzo Dasso R    

Periodista, comenzando una nueva carrera en Inbound Marketing, liderando el área de contenido de IDS Agency, con foco en Estrategia Inbound y Sales Enablement.